25 oct. 2009

LLUEVEN ESTRELLAS



Llueven desde el infinito
millares
de puntos de luz.

Llueven seres
de otros mundos.

Sueñan con un sueño de paz.
Lloran por un sueño de mar.
Las alas tienen escamas de oro.
Bajan desde el cielo,
se posan sobre mí.

Llueven pequeños diamantes.
Recorren cada parte de mi.
Me empapan.
Me impregnan con olor a lluvia,
a tilos, a miel.

Llueven ánimas
de mundos eternos.
Desde los azules océanos del cielo.

Las nubes describen la escritura de mi fe.
Sueñan las estrellas con mis besos de amor.
Recuerdan el llanto del violín,
el viento,
el sonido del cosmos.
Dibujan lineas blancas.

Llueven besos distraídos y ciertos.
Llueven de mis labios.
Hasta posarse aleatoriamente sobre cada parte tuya.
 

21 de Octubre de 2008
Amparo Carranza Vélez

28 sept. 2009

AMBOS LADOS DE LA ILUSION




Entre espirales de colores y nubes
creció mi ilusión.
Castillos de cristales y sueños,
fueron mi refugio.
Ahora las nubes se volvieron niebla
y los cristales astillas.
Recuerdo las viejas ilusiones,
como parte ingenua que murió.
Ahora conozco los sueños desde ambos lados.
Pero no conozco los sueños hechos verdad.


Entre giros y mariposas revoloteando
pude conocer el amor.
Te marea y te da más fuerza para reír.
Pero luego esas vueltas se vuelven
vértigo, ahogo, sin razón.
El amor se marchita en lo vano.
En la ridiculez de la ilusión.
Di y me entregué, a cambio recibí dolor.
Ahora conozco el amor desde ambos lados.
Pero no conozco el amor leal.


Entre circos y multitudes,
desfiles, conciertos, batallas y guerras.
Veo la vida cada día.
Entre abrazos ajenos, niños pequeños
que serán de otros amores.
Veo la vida y reclamo aquéllas viejas ilusiones.
Los viejos amigos se alejan, solo dan una vaga señal.
La vida cada vez se asemeja más
a una muerte viviente y lineal.


Amigos que se van para siempre,
sin explicaciones,
sin adioses, sin razones.
Vi la vida desde ambos lados.
Desde arriba y abajo, desde el dar y el tomar.
Desde el triunfo y el fracaso.
Desde el amor y el dolor.
Y sin embargo, sigo buscando aquellas viejas ilusiones.
Todavía no conozco nada,
nada de la vida real.



Amparo Carranza Vélez
28 de septiembre de 2009

24 may. 2008

ERES


Pensamiento encarnado.
Beso de amanecer.
Frescura de perfumes matutinos.
Eres.

Tacto torpe y desconcertado.
Caricia trémula y muda.
Indicio de salvación y fe.
Eres.

Aliento desatado.
Nudo escondido de silencio y de ser.
Suspiro incrédulo de la primera vez.
Eres.

Concierto de alma y piel.
Verdor virgen en la mirada.
Arrepentimiento inocente.
Eres.

Soy.
Receptáculo mudo de amor.
Luz escondida en la timidez.
Deseo, ilusión y sueño a la vez.

Soy.
Frescura de miradas al cielo.
Haces de luz al amanecer.
Sol poderoso y cierto.
Palpable y viviente de una vez.

Amparo Carranza Vélez.24 de Mayo de 2008.

17 mar. 2008

Eucalipto



Se entrecruzan las hojas dentro del viento.
El viento invade este espacio.
Me invade por dentro.
Se pasea el fantasma de ti.

Los zorzales dejan la danza hasta la mañana siguiente.
En cambio, incansable, sigues tu propia danza.
Un caleidoscopio verde.
Una sinfonía de murmullos suaves.

Sabes que el fantasma de aromas
me invade a cada noche.
Solo para recordarme la presencia de mi hombre.
Que huele a pino, a madera, a eucalipto.

Todo lo impregna y todo lo toma.

Me haces compañía durante mi estadía de ausencia.
Me traes dentro del viento los abrazos partidos.
Y cerrados.
Eres casi como un indicio del hombre que amo.

Poderoso, fuerte, gigante, y verde.

Esa corteza dura que mudas cuando gustas.
Ese vaivén en la oscuridad.
Inamovible. Precioso, pero inamovible.
Ondulante pero rígido.
Susurrante pero inaudible.

Tu verdadero corazón es intangible.
Dentro de tu corteza guardas la savia.
Guardas el agua que la vida te regala.
La esencia que te otorga el aroma.
La menta muda de tu sabor.

Eres un compañero tácito en el anochecer.
Otro inquilino viril e inmutable,
de amor deshabitado y escondido.
De amor oculto en la arboleda de los días.

27 de Enero de 2008.


16 mar. 2008

Cayendo


Cinco sombras se proyectan de mis pasos,
en este ensueño
.
Cada vez que escucho esta melodía,
siento que los ángeles me reclaman de nuevo.


Entro y salgo de este ensueño.
Entre el silencio y el deseo.
Las sombras de las hojas danzan.
Tan suaves.


Espero que esta vez no me deje herir.
Espero que esta vez la melodía no cese.

Crece y mis pasos se elevan,
ya no oigo mis huellas mundanas.
Mis pies son alas de gloria.


Las estrellas brillan en el cielo.
Como siempre.
El verano es bello.
Como siempre.


Pero hay algo nuevo en mí.
Esta melodía que tanto amo,
no cesará esta vez.
Es el murmullo de una voz tan suave y ronca.


El mundo gira.
Como en todos los tiempos.
Las nubes vienen y van,
atravesando el cielo.


Viene la noche, en un atardecer más.
Pero hoy algo es diferente.
Hoy siento que estoy cayendo.

Hoy creo que ambos estamos cayendo.


La brisa se retuerce a mi alrededor,
como en todo momento.
El aroma dulce de la noche fluye
como si fuera un destello.


Espero que esta vez no me deje herir.
Espero que esta vez la melodía no cese.


¿Estaré cayendo en los brazos de aquellos?
¿Aquellos ángeles que llaman?
¿Estaremos cayendo tú y yo?


En este sueño tus ojos brillan
como nunca.
En este sueño siento el cielo en tu beso
como nunca.

¿Estaremos cayendo me pregunto yo?
¿Es esto verdad o parte de mi ensueño?
¿Estaremos cayendo sin regreso?
¿Sin regreso al mundo que conocemos?

16 de Marzo de 2008. Amparo Carranza Vélez.

9 nov. 2007

Unicornio



Arenas de plata
sobre un cuerpo de crines.
Enigmático ser veloz
como el viento.
Mágico animal ¿a dónde irás?

Héroe de mis sueños,
¿vienes a rescatarme?
¿correremos juntos
dentro del galope del viento?

Y tus huellas dibujarán aros de oro azul.
Potro blanco de magia
Y de hielo.
Es uno tu cuerno de cristal.
Y más puros que los diamantes, tus ojos.

Cuentos de hadas,
vestida de duende,
solía contarme a tu sombra.

Porque eras el gran guardián de mi alma.



27 de Noviembre de 2000.

8 nov. 2007

Ensueño


En el ensueño de los dioses.
Tal vez en una distracción del destino.
Girará la rueda de la fortuna.
Y elegirá que será el momento.

Se barajará entre las posibilidades,
la única coincidencia, en las cartas del futuro.
El designio de las estrellas,
se inmiscuirá en el determinismo divino.

Los dioses dormirán ahítos de sus amores.
Satisfechos de tanto placer en la eternidad.
Y sin darse cuenta, verterán una gota
de su inalcanzable felicidad.

Y caerá desde cielo, lentamente
hasta la comisura de mis labios.
Caeré en transe.
Yaceré bajo la sombra del árbol de la vida.
Sonriendo en mi ensueño.

Las hojas caerán sobre mi cuerpo como abrigo.
Y el viento cantará los villancicos más tiernos.
Llevándome al éxtasis del descanso.

Y finalmente los dioses torpes,
y aturdidos por tanto beber del néctar de Dionisio.
Volcarán todo su cántaro de amor,
sobre mi.
Y despertaré frente a la visión más perfecta.
Levitaré bajo la luz dorada de la era primera.
Antes de la creación del hombre.
La congruencia de un nuevo universo en la tierra.

Será el momento del encuentro con mi alma beta.
Será el comienzo de otra vida infinita.
En la mortalidad de nuestros cuerpos.
En el encuentro de las estrellas.
En la distracción de los astros.
Sabremos encontrar el camino al ensueño.
Para que nosotros nuevamente
vertamos esa gota perfecta.

8 de Noviembre de 2007.

Paloma


Tienes nieve en las alas,
y brújula en tu cuerpo.
Te asemejas a un pequeño ángel.
Traes las marcas de balas de guerras pasadas.
Pero sabes pedirle al viento
que te acompañe.
Y que haga de tus alas la fuerza
Mayor a la gravedad.
Puedes levantar vuelo cuando lo deseas.

Puedo admirarte nuevamente.
Puedo sentir la esperanza que brota
como manantial fresco en mi pecho.
Sé que tus plumas blancas
harán que las cadenas retumben rotas.

El humo intentará mancharte.
El fuego destruirte.
Pero tú, paloma, sabes esquivarlos y volar
más alto aún.
Usas de escudo las nubes.
No sabes del temor.

Fuiste creada por un Dios antiguo.
Con el mensaje del sol.
Con el lenguaje del amor.
Llevas en tu pico la hoja del olivo.
Traes contigo la ansiada paz.


8 de Noviembre del 2007

26 sept. 2007

En Mí.


En mí.
El sueño intacto.
Los brazos abiertos.
La sonrisa inamovible.

En mí.
La emoción y el impacto.
Los labios que saben a ciertos.
La mirada incorruptible.

En ti.
El cielo del tacto.
El océano descubierto.
La caricia indescriptible.

Ven a mí.
Voy a ti.
Las distancias hacen contacto.
Los infiernos se vuelven inciertos.
El Edén es el ahora tangible.

Ven a mí.
A la incertidumbre de mi piel
que solo puede hacerte real.
A la debilidad de mis manos,
que solo pueden construirte con verdad.

Iré a ti.
Aunque seas hombre,
te creo ángel.
Aunque seas finito,
te creo eterno.

En mí,
ya no contengo más el secreto.

En mí,
contengo el delirio de los dioses,
la odisea salvaje del humano,
el himno infinito del amor.

26 de Septiembre de 2007.

20 sept. 2007

Segunda Mirada



Todos sabemos que vivimos en un mundo
donde todo se pierde.
Todos sabemos que nos aprovecharnos de los frágiles
Y los rompemos, los doblegamos.
Todos sabemos bien que no damos oportunidad a lo que amamos.
Y dejamos que el tiempo nos apague.

Deberíamos vivir en un mundo donde los débiles
se tornaran fuertes.
Donde todo valdría por su belleza y nada más.

Todos sabemos que no apreciamos la pureza.
Que la destruimos.
La manchamos.

Pero la pluma vuela, siendo frágil.
Y las hojas dan vida siendo tan pequeñas.
Volviéndose rojas, pardas, verdes.
Cayendo sobre el suelo, nutren de vida la tierra.
Todos sabemos que caminar sobre ellas es fácil.
Pero pocos pueden darles una segunda mirada.

Devolverles la gracia.

Todos sabemos que es un mundo donde la sonrisa es frugal.
Y una caricia no vale nada.
Tú te vuelves y das al mundo, una segunda mirada,
y la luz extiende como un halo la dulzura.

Solo tú sabes permanecer igual.
Frágil y bello.
Solo tú puedes volver maravilla, la hojarasca.
La pluma, una espada.
Solo tú puedes permanecer tal cual.
Puedes ser diferente,
puedes ser parte de este mundo y ser real.
Permanecer bello, crudo y real.
Y me harás caer al suelo, para nutrir con mi cuerpo la tierra.
Y darle vida.
Sabrás ser diferente, no serás igual,
al resto.
Sabrás volver a mirar.
Las hojas,
mi piel,
y yo me tornaré parda, roja, verde.
Para darte vida.
Ser real.



8 de Julio de 2007

Olvido Blanco


Vestida de viento,
deambulo
como espíritu de invierno.

Envuelta en hojas,
mis pasos resuenan
como cadenas rotas.

Frías se condensan las gotas,
como llagas en mi piel.

Me deslizo,
ánima perdida
sobre el aire
gris y mudo.

Para detenerme
a esculpir formas
en la niebla.

Niebla que todo abarca,
que todo toca.

Niebla que gobierna.
El olvido blanco de tu memoria.


14 de Junio de 1998.

El Ultimo






El último vestigio gris.
La última cicatriz en el viento.

Mi sueño no será vano.
Mi vida tiene un indicio de cielo.

El último amante que parte.
Tu silueta que se marcha,
se disipa con la madrugada.
No, no te retendré esta vez.

Y ni mis ilusiones,
ni mi corazón, serán los últimos.
Porque nunca será la última vez que crea.

Se baraja la fortuna con el azar.

Se inmiscuye el Dios en la casualidad.
El destino. Lo predestinado.
Lo inesperado.
Lo deseado.

El último otoño.
La danza infinita comienza con estas huellas.

¿Qué dirán mis suspiros
la próxima vez?

Pero hoy será mi último interludio de recuerdos.

Se abre la antesala desconocida.
El espectáculo continuará sin bajar los telones.
El último intervalo.

Ya te dejaré libre,
en la libertad del inexistente.
La comedia será verdadera.

No habrá final.


9 de Diciembre de 2005.

19 sept. 2007

El Tango




Un golpe de violín.
La ruptura progresiva del piano,
y un largo quejido que danza
en la terrible nostalgia del ahogo.

El ayer.

Se impone gigante la sombra del violonchelo.
Busca la curva en ese sonido
y el olvido no llega.
En mi boca,
el ácido sabor del que quiere olvidar.
(La amargura de la ginebra sin límites.)

¡No quiero más del ayer!

Esa danza entre el dolor y la melancolía absurda.
Absurda como la ciudad gris de tu cuna.
Donde se entrecruzan los barcos y las piernas.
Las calles rotas.
Ese laberinto de memorias
de un cuerpo.

El cuerpo, que fue el ayer.



19 de Marzo de 1999.

Tango De Lluvia




Se afila un violín en la penumbra de la noche.
Como si cortara en partes mi corazón.
Sueño azul bajo la luna del sur.
Descubro que sangra como llanto de un bandoneón.

Y vibra en mis venas,
la distancia del sur.

Se reitera el ritmo del río,
en la música callejera.
Sobre el empedrado húmedo
y las sombras danzantes del viento.
Las siluetas humanas se alejan.

Taconeo como el repiqueteo del agua.
Como el palpitar de una pasión ahogada.
Repiquetean los dedos sobre el violín.
Danzan sobre las cuerdas de la guitarra.
Se resquebrajan sobre las teclas del piano.

Solo se entrecruzan las calles.
Solo llevan a más penumbra.
Donde el eco del tango alcanza.
Y abarca toda la música de la lluvia.

Marcan los pasos de un himno
con reminiscencias de sur.

Es parte de mí y no puedo olvidarlo.
Es ese tango de soledad y desconcierto.
Es ese trayecto de lluvia y empedrado.
Y la distancia del eco.
De un palpitar.
Que me recuerda que soy
y siempre seré parte del sur.


19 de Junio de 2006.

Debajo De Mi Piel.




Un aliento surje.
Debajo de mi piel.

Resplandecerá mi desnudez
entre tus manos.
Surgirá la fuerza del león,
bajo las alas del ángel.
Rugirá el océano
que se contiene en mí.

Se verterá sobre mi piel,
el consuelo divino.
Finalmente.
Principio y fin.
Un torrente de sangre en mí.

Las lágrimas de placer,
se florecerán vivas.
¡Y habré de amarte!

Como la diosa de la vida,
acunado, en mi belleza.

Y mi cuerpo tu Edén.
El camino a la luz.


2 de Junio del 2003.

18 sept. 2007

En La Huida



En la huida
Olvidaste el río, incógnito.
Tienes los pies llenos de cemento.
Y puedes sentir.
Y puedes oír, el metal.
Pues tú naciste en la ciudad.

En la corrida.
Perdiste el pudor.
Tienes la piel llena de niebla.
Y puedes respirar.
Y puedes tocar.
Pues tú perteneces a la noche
de la ciudad.

En la escapatoria.
Dejaste tu identidad.
Y tomaste tantas otras,
sólo para olvidarte a ti misma.
Y puedes sufrirlo.
Y puedes sentirlo.
Pues fluye en ti la podredumbre
y la pasión aturdida,
en el llanto lánguido del bandoneón.
La voz fantasmal te aclama,
en el golpeteo loco de tus pies,
huyendo de tu propia ciudad.


10 de Mayo del 2002.

17 sept. 2007

El Pez


Casi como el agua.
Dócil y escurridizo.
El silencio, su idioma.
Colores y figuras del oleaje.

Casi como un pensamiento.
De aquí para allá,
movimiento constante.
Es la flor del océano donde los azules se estacionan,
donde la sangre no es roja,
ni el aliento es aire.

Vienes y te vas.
Tu política es la de las olas.
Tu cuerpo es casi un ángel de escamas y tornasoles.
Tu armadura de verdes destellos.
Tus alas de aves traslúcidas.

Posees el lenguaje que sabe escuchar,
las palabras del encanto,
sólo tú sabes el nombre olvidado.
Sólo tú lo sabes y vives feliz tu existencia.
Tanto más superior a los humanos.
Nosotros los que nunca supimos el nombre sagrado.


19 de Abril de 1999.

Las Puertas



Vuelvo otra vez a las puertas del universo.
Hoy calla más que otras veces.
Hoy me muestra su tranquilo perfil
recortado en el cielo.

Me paro frente a él,
y él como en otra hora,
me nombra.
Me nombra como siempre me nombró.

Su mano abierta que se desliza
a acariciar mis pasos heridos y cansados.
Me invita a esa comunión salada y azul.
Y tímida y feliz, me atrevo.
Me envuelve
en su tibieza y en el brillo de su cuerpo.

Es el retorno al inicio.
Al edén acuoso.
Al amor primitivo del mundo.

Sus hadas de escamas rodean
y contornean mis pasos.
Su aliento despeja todas mis dudas.
Toda soledad.

Vuelven sus ángeles diminutos
a posarse cerca de mí.
Y en su alarido, me recuerdan
el sonido inicial.

Me llevan al origen mismo.
A recorrer en el vuelo.
Al viento.
A su perfil azul.
A abarcar la inmensidad.
A albergarla en mí.



12 de Octubre de 2005.

Réplica




Pareces de piel.
Pero te reconstruyen
los metálicos engranajes
de un cuerpo autómata.
Sin luz.

Sin energía propia.
Integrado por circuitos oscuros.
Te alimenta la energía de artificios.
Los alientos no contienes,
ni liberas.

Dentro de tu armazón,
el vacío.
Marcan tu ritmo, las agujas de un reloj oculto.

No fluye sangre en ti.
Fluye el alimento, el combustible
de tu maquiavélico maquinar.

Aparato con cuerpo de hombre.
No eres sonámbulo, ni espectro,
porque jamás has sido humano.

Y diagramas todo,
con un perfecto y exacto cálculo diabólico.
La vida.
El entorno, el destino.
Los demás.

Posees un artefacto de movimiento
y no un cuerpo.

Podrás vivir mil veces una vida.
Y mil vidas una vez.
Pero no sentirás su misterio.
Y esa es tu condena de máquina perfecta.



11 de Julio del 2004.

Huellas



Se aleja el polvo del camino.
Mi vida.

Se desvanece el último refugio.
Mi sangre.

Se retuercen en el horizonte
las nubes del más allá.
Mi ilusión.

Se desintegran las grises figuras caminantes,
en años de soledad.
Mi amor.

6 de Septiembre del 2002.

Títere




Horca para mis sueños.
Cepo a mi pensar.

Mutilación.

Mis alas, rojos muñones.
Falta.
Cautiverio.
Soga.

Soy títere.
Soy muñeca.
Siempre he de sonreír.

Tu amor, tu amor.
Tanto cuesta.
Tanto debo pagar.

Y todos tus deseos de hombre
serán satisfechos.

Contento,
con mis miembros cortados,
con mis piernas atadas
pero abiertas.


1° de Julio de 1998.

Lluvia


Cristalinos pétalos de letanías.
se derraman como diamantes en la arena.

Líquidos cuarzos murmuran
las palabras de la lluvia.

Arroyos y relámpagos se conjugan
en una orquesta gris.

Repiquetean las lágrimas azules,
gotas de desencanto.
Vida en gotas.
Chispeante sonido.

Son susurros etéreos que danzan
en el escenario del viento.

Cae un sin fin de secretos.
Caen millones de dedos invisibles
tipiando mi cuerpo,
soplando aquel aliento…

27 de Septiembre de 1998.

Grande Mi Secreto


Grande mi secreto.
Aquí y allá.
Hasta el límite de la tierra.
La promesa.

Aquí y allá.
La esencia del amor.
Profundo en el bosque.
El abrazo.
Sobre el lecho de helechos.
El corazón primero pide placer.

Aquí y allá.
Todos los deseos imperfectos
llevan la herida
a una salvaje y distante orilla.

Tú y yo
y los sueños de un viaje.
Aquí y allá.
Reluce la llave escondida.
Se hace aún más grande, mi secreto.



9 de Diciembre de 2005.

Detrás del Espejo


Detrás del espejo, se encuentra.
Detrás de esa superficie
se resguarda.
Se adorna de artificios.
Se esconde en el espacio,
más allá de su límite.

Hay un ser.
Que me mira.
Podría decir que es mujer.
Pero sé que carece de sexo.
No tiene cuerpo.

Hay un movimiento
pero de vida carece.
Responde como reflejo
pues se parece a lo expuesto.
Permanece en todos los lugares
donde se encuentre un espejo.
Viaja a otros mundos sin importar
hora, día o noche.
Siempre ella se encuentra del otro lado.

A veces el mundo que se ve detrás.
Parece más perfecto.
Carece de ruidos.
Carece de vacíos.
Las miradas que devuelve son ciertas.

Es un mundo sin relieves.
Ni tacto.
Ni olores.
No hay percepción del tiempo.
Hay una semejanza de identidad.
Solo imágenes que no tienen correspondencia.
Más que a la idea metafísica
de mi propia esencia.



3 de Septiembre de 2007

Una Gota




Una gota de universo se contiene en tus labios.
Un cristal trillado se atraganta en tu cuello.

Cuarzo líquido.
Joya del dolor.
Eres fría y tibia y salada.
Eterna como las rocas.
Eterna como el agua.

Estrellas errantes se escondieron
en tu mirada.

La tremenda mirada del espejo.

¿Quién mira?
¿Quién eres?
¿Quién llora?

Ya los cristales nunca más intactos,
en la posada de estos ojos míos.



17 de Noviembre de 1998.

Estaré En La Noche Eterna




Estaré aquí esperando la noche eterna,
en que se acallan los cuerpos.
Cuando el viento se aquieta.
No habrá mas sentido que la oscuridad,
más música que el silencio.
Donde la materia crece en polvo,
y los violetas se condensan
en un vestido inmutable.

No veré el día.
No veré la noche.
No estaré.

Estaré dentro de la noche
liberando mi cuerpo de las ataduras inciertas,
de esos límites creídos,
en la existencia perdida.



Enero del 2000.

El Telón II




Escucho el viento detrás de la materia oscura.
Danzan las bailarinas invisibles,
con cuerpo de aire y de polvo.

Tras ese sonido irá mi alma.
Dejará la ilusión del vivo.

Se apagan las luces artificiales,
que no proyectan sombras.

Un umbral de terciopelo y moho
divide lo real, lo imaginario.

Las máscaras recobran movimiento,
creyéndose verdaderos rostros.

Mi espíritu expone su última audición.
Se desprende en este ensayo final.
Y detrás del telón,
encontrará la verdad de lo inmaterial.




11 de Julio del 2004.

Pronto


Cuando pronto
es demasiado tiempo,
y el ahora
es poco.
Y la espera es eterna
mientras la dicha se escapa en el reloj.

Sólo retén la noche detrás.
La gloria desciende sobre tus párpados.
Y la miel sobre tu lengua.
Sostén la oscuridad lejos de nuestro abrazo.
Lejos.

Cuando el ya es todo
y el todavía, la salvación.
Camina dentro de la luz.
Conmigo.
Conmigo.
En mí.

Sólo sostén la noche lejos de mí.

La magia nos respira,
nos embriaga,
nos encandila.

Sostén mi aliento dentro de tus labios.
Y esconde mi grito.

Eres.
Eres, ese guardián
que puede retener la noche lejos de mí.

Y eso serás.
Lejos.

Llegarás al fin.
Me liberarás de mí.
Debajo de mi piel.
Dentro de mi aliento.


8 de Abril del 2004. ( Madrid)

16 sept. 2007

La Piel



Una seda móvil reviste tu ser.
Un velo de células vivas y muertas.
Y la caricia del ángel se materializa en ella.
Las rocas no la conocen, sólo la lastiman.
La arena intenta imitarla.
Y el viento, aunque lo desee, no la toca.

Y yo nací por dentro y luego nací por fuera.
Y yo sentí por mí y por mis manos.
Es el puente, es el camino.
Es el remolino, es el destino.

Que han de llevarme a ti.
Que han de nutrirme de ti.

Parece eterna y sin embargo no es siempre la misma.

Se torna azul, en las noches.
Se torna suave para mis labios.
Se torna abrigo en el abrazo.
Y puede convertirse en ese refugio anhelado.

Podría poseerla pero es incontenible.
Sólo tuya será.

Tu piel, mi ansía.
Mi desvelo.
Mi sosiego.
Mi rescoldo.

Mi suave y abierto remanso de un dios.


22 de Noviembre del 2004.

En La Cima


Camino de tierra.
Regado y rebozado de piedras.
El polvo deslumbra nubes.
Detrás queda el espectro oscuro
de la promesa falsa.

Mis pies.
Frenéticos se mueven.
Uno detrás del otro.
El otro por delante de uno.
Pareciera que fueran a escaparse de mi cuerpo.

Las enaguas, las polleras.
El vestido pesado.
Un enjambre de encajes.
Una red de algas blancas que se enredan en mis piernas.

La cumbre.
Arriba.
Lejana.
Cuesta arriba.

Corría.
Era la carrera final.
Si.
Era la salida.

Mis pulmones estallaban,
dentro del corsé.
Mis pies sangraban,
dejando huellas, como flores rojas sobre la tierra.
Descalza y ebria corría.
Cuesta arriba.

Nada me oprimía el alma.
Todo me prometía:
Alegría.
Libertad.
Las guardianas del amor.

Flotaba como nube de castaños mi pelo.
Mis manos sostenían el vestido.
Para que mis pies pudieran escaparse.

Y no llegaba todavía a la cima.
No importaba.
Esta era la última huída.
Era el destino de aire.
Hacia la verdad.
Hacia la paz.
Hermanas del amor.

Allí en la cuesta arriba.
En la fuga desesperante.
Pude sentir la verdadera liberación.
Y reír.
Reír frenética al cielo.
Con la boca abierta.
Me sentía volar,
dejando sangre como halo de un cometa.

Allí en lo alto.
Me rasgaría el vestido.
Para ser liviana.
Descalza. Despeinada. Desnuda.

Allí en la cima.
Sin aliento.
Con una sonrisa.
Por fin,
te encontraría.



5 de diciembre de 2005
.

Piedra


Rugosa lágrima.
Gota de materia.
Arruga callada y silenciosa.

Trozo de vida muda.
Historia sin tiempo.
Hija de la tierra.
Deseo del perdido.
Estrella de los muertos.

Camino consistente y perdurable.
Mi compañera de silencios.
Tinte del paisaje desfallecido
de la tarde.

Eres una escritura sin códigos,
ni intérpretes.
Poesía sin letras.
Vida sin aliento.



8 de Agosto del 1998.
Amparo Carranza Vélez.

Gaviota




Buscas los brazos de la tormenta.
Hijo de la luz.
Despliegas tus labios en el viento.
Te abres.
Tiemblas en el polvo azul,
como flecha de nieve,
como ancla de luz.

Eres el equilibrio estático emplumado,
el triángulo navegante de los cielos.
Buscas palabras y sortilegios.
Ya no hay nombres,
Ya no hay términos.

Sólo la tormenta,
la trémula furia gris de la vida.
La loca delicia del agua cruda.
Sólo la lluvia...
Sólo el océano, su idioma salado y profundo.

No busques. ¡Ya no busques!
Aprende a leer el secreto
descifrado en el cielo.

Hijo lánguido del viento.
Déjate caer al vacío.
No tengas cuerpo.
No busques.
Zambúllete en el silencio
y balancéate
en el suspenso blanco de lo eterno.



27 de Diciembre de 1998.

Fragmentos


El vidrio astillado en tus labios.
Vidrio ensangrentado en mi piel.
Cementerio de estrellas.
Mi alma.
Vacío.
Negro placer.

Miro uno a uno
los fragmentos de mi ser.
Colección de abismos
en mi pecho.
Inventario incontenible de silencios.

Hierros candentes en tu boca.
Armas hirientes, tus palabras.

Ríos de amargura derramas
sobre la sed de mi alma.

Sin piedad me desprecias.
Sin límite mi ser te ama.

28 de Junio de 1998.

Mar de Tormenta





Se ondulan y quiebran los ocres.
Se baten y estallan en olas.
Y espuma de aguas terrosas.

El cielo permanece suspendido
intacto
en la espera gris.
Viste un falso vestigio azul.

El mar. El mar
sigue su curso de rugidos y vida.
Expone su discurso sangrante.

No se atreve a interrumpir
la quietud del cielo, ni una sola gaviota.

Todos callan.
Todos escuchan.
El clamor profundo
acuoso, abatido, revuelto
de un mar joven y dolido.

No corresponden a él,
los horizontes sutiles,
ni los paradisíacos azules.

A él pertenecen
las pasiones descontroladas,
el viento fútil,
la crudeza,
el silencio del fin del mundo.

A él vuelven
las miradas acuosas,
los corazones corroídos,
los témpanos ambulantes,
las almas abatidas.

Este no es un mar de caricias.
Es un sin fin de golpes
y sacudidas errantes.


No hay más azules
que dentro de un cielo ahogado de grises.
No hay más verdad
que su salvajismo indomable.

A él pertenecen
el clamor errático
y la constancia de la improvisación.

A él responden
las almas desahuciadas
y los amantes vacíos.

Él los doblega, los agita,
los deforma dentro
de su física ondulante y cíclica.

Él extiende su llamado a mí.
Intenta alcanzarme.
Me reclama como amante perdido.
Me retuerce en sus palmas amorfas.

Sabe descubrir en mí
el último vestigio de piedra.
Bajo la sinfonía de gruñidos y lamentos,
de lágrimas llenas de sal,
él impera por mí.

Quiere que habite en él
como él habita en mí.


Amparo Carranza Vélez.
8 de Marzo de 2007.

10 sept. 2007

El Portal




Caen los velos negros
sobre los siete cielos.

Languidece la ternura de tu lengua
sobre el recorrido
en el secreto
de mi cuerpo ya sin tregua.

No corresponden los destinos
a estas manos.
No coinciden las estrellas
sobre tus sueños.

Florece la piel luminosa.
Renace el encuentro
en el remanso oculto.
Fluye un torrente eléctrico
e intentas esconderlo.
La sangre tuya se vuelve hacia mí.
Revive por mí.

Se desenvuelve lo inimaginable,
lo insondable,
en mis labios.

Tu alma se alberga en mí
a través del portal de mi lengua.

Caes rendido y lo niegas.
El vértigo de mi vientre
te renueva.
Ya no puedes responder.
Ya no te retienes.
Fluyes en mi misma sangre
para darte poder.


8 de Septiembre del 2003

Hambriento



Cae la noche
en el hueco de ese corazón.

Cárcel solitaria.
Cárcel de la nada.
Trampa de demonios desarticulados.
Palabras inauditas.

Cae la lluvia
de estrellas mórbidas.

Corazón hambriento.
Corazón robado.
Cae la lluvia de fuego,
como lágrimas de un volcán.

Por primera vez.
Soy dueña.
Te compartiré con aquellos
que han caído,
como la lluvia de fuego.

Corazón perdido.
Corazón hambriento.
No lavaré mis vestiduras.
Tu sangre, preciosa,
canta sólo para mí.

Corazón cautivo.
Corazón hambriento.
Corazón ahora mío.
20 de Junio del 2003

Eres la lengua



Eres la lengua que me cubre.
Eres la holgura del grito.

Me infliges el vértigo,
el tirón,
la caída al placer.

Me arrebatas
en el remolino de los cuerpos.
En la lluvia de lenguas,
comienza la lucha de demonios cautivos.

Desatas
y me azotas con gemidos.

El ahogo intemporal.
El onceavo universo.
El desenfreno.
15 de Abril del 2003.

Silencios II





Es un ilimitado continuar estático.
Como un océano de hielo.
Como una gota estancada en el desierto.

Un hilo infinito de plata
que se extiende entre mil estrellas.

Se contiene en el aire de una roca.
En el balanceo del vuelo
de las aves blancas.
Y sobre la envergadura de sus alas.

Se delinea sobre la tarde pálida de tu frente.
Y detrás del exquisito arco de tus pestañas,
que abren la ventana a lo supremo.

Se desliza detrás del aroma de tu cuerpo.
Y trae la ilusión de un sueño.

Albergarme en todos tus silencios,
para vislumbrar la entrada al cielo.


11 de Agosto de 2004