17 sept. 2007

Réplica




Pareces de piel.
Pero te reconstruyen
los metálicos engranajes
de un cuerpo autómata.
Sin luz.

Sin energía propia.
Integrado por circuitos oscuros.
Te alimenta la energía de artificios.
Los alientos no contienes,
ni liberas.

Dentro de tu armazón,
el vacío.
Marcan tu ritmo, las agujas de un reloj oculto.

No fluye sangre en ti.
Fluye el alimento, el combustible
de tu maquiavélico maquinar.

Aparato con cuerpo de hombre.
No eres sonámbulo, ni espectro,
porque jamás has sido humano.

Y diagramas todo,
con un perfecto y exacto cálculo diabólico.
La vida.
El entorno, el destino.
Los demás.

Posees un artefacto de movimiento
y no un cuerpo.

Podrás vivir mil veces una vida.
Y mil vidas una vez.
Pero no sentirás su misterio.
Y esa es tu condena de máquina perfecta.



11 de Julio del 2004.

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