16 sept. 2007

Gaviota




Buscas los brazos de la tormenta.
Hijo de la luz.
Despliegas tus labios en el viento.
Te abres.
Tiemblas en el polvo azul,
como flecha de nieve,
como ancla de luz.

Eres el equilibrio estático emplumado,
el triángulo navegante de los cielos.
Buscas palabras y sortilegios.
Ya no hay nombres,
Ya no hay términos.

Sólo la tormenta,
la trémula furia gris de la vida.
La loca delicia del agua cruda.
Sólo la lluvia...
Sólo el océano, su idioma salado y profundo.

No busques. ¡Ya no busques!
Aprende a leer el secreto
descifrado en el cielo.

Hijo lánguido del viento.
Déjate caer al vacío.
No tengas cuerpo.
No busques.
Zambúllete en el silencio
y balancéate
en el suspenso blanco de lo eterno.



27 de Diciembre de 1998.

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